PEÑA DEL
ÁGUILA INVERNAL DESDE CERCEDILLA 16k:
Guía ruta Mayayo.
Peña del Águila
es una de esas cumbres que no necesitan cartel luminoso para justificar una
salida invernal. Su interés nace, primero, de su posición: está colocada justo
donde el Guadarrama se abre hacia dos mundos muy distintos, la vertiente
madrileña de Cercedilla y la segoviana del valle del Moros. Eso convierte la
cima en un auténtico balcón de divisoria, con un horizonte muy amplio pese a
tratarse de una montaña modesta en altura comparada con Peñalara.
Segundo, porque
permite vivir “sensaciones de cordal” sin exigir tecnicismos alpinos: el tramo
alto por cresta, expuesto al viento, suele presentar el típico mosaico invernal
de Guadarrama —roca pelada en lomos, nieve venteada en pasos y acumulaciones caprichosas
en sotavento—, ideal para una jornada de aprendizaje y disfrute siempre que se
entienda el juego del aire.
PEÑA DEL
ÁGUILA DESDE CERCEDILLA 16K: Guía de ruta.
La ruta que aquí
os propongo forma un circuito redondo y lógico: Son 16k/D+900m, cifras
perfectas para echar una mañana sin cebarse, y con el premio añadido de cerrar
la vuelta por un camino histórico y muy corrible bajo pinar, el Camino Viejo de
Segovia.
El Itinerario propuesto sale de La Cohera en la
carretera antes del puente de la estación, para afrontar la subida por la ruta
habitual hasta el Collado de Cerromalejo y de allí tomar la cresta hasta la
cumbre. La bajada nos guiará por lo alto hasta el Collado de Marichiva y de
allí fuerte descenso hasta enlazar con Camino Viejo de Segovia que nos llevará
hasta las primeras casas del pueblo, desde donde podremos cerrar con facilidad
el círculo.
SALIDA
La ruta arranca
en La Cochera de Cercedilla, cuyas rampas tomamos primero por asfalto y después
por pista hasta enlazar con la Pista de Campamentos, ganando altura con
comodidad entre pinos. Es un comienzo agradecido, perfecto para calentar sin
hipotecar piernas y, si la mañana va fría, para comprobar pronto si el suelo
está embarrado, firme o helado incluso.
La primera
referencia clave llega en la fuente donde se reconoce el desvío: es el punto
que marca el cambio de guion, del paseo por pista al ascenso más directo hacia
la montaña.Fuente de la Mina. Desde la fuente, la senda empieza a apretar rumbo al cruce en lo alto con la pista de Calle
Alta, que pasamos directos hasta llegar al Collado de Cerromalejo. Aquí se nota el
clásico escalón: se abandona el confort del bosque cerrado y se pasa a un
terreno que alterna claros, lomas y tramos donde la nieve puede aparecer a
manchas.
Del Collado de
Cerromalejo a la cima de Peña del Águila la ruta se vuelve más montañera: se
progresa por el cordal cresteando. En días de norte o noroeste, lo habitual es
encontrar los lomos más barridos y los rellanos con nieve dura o costra; en
cambios de dirección o después de nevada, aparecen acumulaciones en sotavento
que conviene respetar. El mejor consejo aquí no es “ir por la derecha o por la
izquierda”, sino ir con cabeza: cerca del filo cuando esté limpio y seguro, y
con margen cuando se sospechen cornisas o almohadillados.
CIMA PEÑA DEL
AGUILA (2.005M)
Al alcanzar la
cumbre, la sensación es la de haber subido a un mirador de primera línea. No es
una cima aparatosa, pero sí tremendamente bien colocada,, donde el horizonte es
una clase de geografía en directo. Hacia el sector de La Peñota, su silueta
granítica destaca con facilidad cuando la atmósfera está limpia. Hacia la
vertiente segoviana, el paisaje se ensancha y aparecen cumbres que cierran el
horizonte por el norte, como Peña del Oso, la Pinareja y Montón de Trigo, así
como la propia Peñalara, recordando que este itinerario es una auténtica
travesía de la divisoria, como nos recuerda el viejo murete de granito que nos
sigue por toda esta zona de la cresta.
DESCENSO POR
COLLADO MARICHIVA.
La bajada
arranca siguiendo la cresta en dirección al Collado de Marichiva. Es un descenso muy agradecido cuando el
viento ha hecho su trabajo limpiando la roca, y puede volverse delicado si ha
dejado hielo en lajas o umbrías. Marichiva vuelve a ser un nudo natural: desde
aquí buscamos el Camino Viejo de Segovia (frecuentemente identificado como PR-M
30 en la red de senderos), que nos mete de nuevo en el pinar y cambia el
registro por completo. Bajo el bosque, el descenso se vuelve más rápido,
protegido y constante, hasta salir hacia las primeras casas de Cercedilla,
cerrando el círculo sin tramos “de relleno”.
Apunte
invernal imprescindible.
¡Ojo en invierno con
ella! Esta ruta en condiciones de nieve, hielo o fuertes vientos, multiplica su
exigencia. Si hay nieve dura o hielo, como hoy tuvimos, lo ideal es llevar y
saber usar crampones de Trail (o zapatillas con clavos) y especialmente en el
tramo alto entre collados y cresta. Y si entra niebla, el cordal puede
desorientar rápido: conviene track fiable, así como, la costumbre de contrastar
con mapa. Los tiempos y distancias citados son los que nos llevó hoy para este
circuito, pero la meteorología manda: el viento puede acortar la paciencia y la
nieve puede alargar el reloj.
MATERIAL EMPLEADO.
- Zapatillas Rossignol Vercors: Impecables. Ya en Costa Blanca Trail 20k me fueron bien, así que aquí ni lo dudé.
- Reloj Coros Vertix 2S: Fiel compañero desde hace años. Con el track de carrera siempre cargado, me sirvió para no despistarme nunca…y para saber cuándo acababa cada arreon.
- Mallas Raidlight winter trail: Las de confianza cuando el frío muerde.
- Camiseta Craft manga larga: Arropa y respira de miedo.
- Chaqueta Inov-8 Stormshell FZ 2. Hoy no salió de la mochila, pero siempre la llevo porsiaca.
- Cinturón Camelbak Ultra belt. Muchos años juntos y contento.
- Geles: Victory endurance Hydro. Mitad de manzana, mitad de cafeína uno cada media hora de carrera.
PEÑA DEL AGUILA DESDE CERCEDILLA: Track gpx y mapa.
Peña del Aguila desde Cercedilla: Track gpx Mayayo (Coros Vertix 2S)