Hoy
descubrimos las diez grandes locomotoras populares del trail running
español, a través de un dato tan simple como revelador: los dorsales
vendidos. Encabezan la clasificación gigantes como Val d’Aran by UTMB,
Transgrancanaria y los 101 de Ronda, pruebas capaces de movilizar entre
cinco y seis mil corredores gracias a una combinación de prestigio
deportivo, experiencia organizativa y fuerte impacto turístico.
Más
allá de los resultados élite, el ranking refleja qué carreras han
logrado conectar de verdad con el corredor popular. El reportaje también
demuestra la enorme diversidad del trail español. En la misma lista
conviven ultras alpinas de alta montaña como Salomon Ultra Pirineu o
Transvulcania con eventos de fuerte identidad social y militar como Cuna
de la Legión, La Africana o los 101 de Ronda.
De Canarias al
Pirineo, pasando por Ceuta, Mallorca o el desierto almeriense, el
calendario nacional ofrece una variedad de paisajes, culturas y formatos
difícil de encontrar en cualquier otro país del mundo.
Desde
Radio Trail Mayayo queremos además abrir el debate sobre qué significa
realmente el éxito de una carrera de montaña en 2026. ¿Importan más los
miles de dorsales vendidos o la personalidad propia de cada prueba?
España
mantiene todavía una de las mejores relaciones calidad-precio del
planeta para correr por montaña y conserva un carácter popular donde
conviven corredores de todos los niveles bajo el mismo dorsal.
Precisamente por eso este Top10 no pretende coronar a una única carrera,
sino retratar la extraordinaria salud y diversidad del trail running
español actual.
Seguimos rumbo a la Traveserina Picos 2026 del próximo 6JUN para la que alargamos un poco las tiradas, cuando el trabajo y la meteo lo permiten. Si el pasado finde compartí Bola del Mundo 21k/D+1100m con Rodri y Sandra, hoy viernes tocó gozar de este dúo en un circuito merecidamenete clásico.
Son 24,8 kilómetros y más de 1.100 metros de desnivel positivo parte desde Las Dehesas de Cercedilla para remontar el Puerto de la Fuenfría y afrontar la ascensión al Montón de Trigo, una de las cimas más panorámicas del macizo con sus 2.161 metros. Desde arriba se disfruta una vista privilegiada sobre Siete Picos, Peñalara y la vertiente segoviana antes de continuar hacia el Collado Tirobarra.
El corazón de la ruta llega al enlazar el Montón de Trigo con La Pinareja, techo de la jornada con 2.190 metros de altitud. Este tramo ofrece algunos de los paisajes más solitarios y montañeros de Guadarrama, alternando senderos de altura, praderas alpinas y amplias vistas sobre los pinares de Valsaín. Tras coronar La Pinareja regresamos al Collado Tirobarra para iniciar el descenso hacia la Fuente de la Reina, uno de los rincones históricos más emblemáticos de la sierra.
Desde la Fuente de la Reina seguimos el trazado segoviano del Camino de Santiago de Madrid hasta recuperar el Puerto de la Fuenfría. Allí arranca el largo descenso final hacia Cercedilla por cómodas pistas forestales, nueve kilómetros ideales para dejar correr las piernas mientras el bosque de pino silvestre vuelve a envolvernos.
El resultado es una ruta variada y equilibrada que combina dos cumbres por encima de los 2.150 metros, caminos históricos y algunos de los mejores paisajes de montaña que puede ofrecer el entorno de Cercedilla.
Una categoría nacida para el trail moderno en 1974 cuando Gordy
Ainsleigh tomó la salida para correr 100 millas compitiendo…en una
carrera de caballos.De entonces a hoy, pese a no estar presente en el MUNDIAL TRAIL RUNNING,
existe un puñado de cienmilleras que tienen un aura especial, lo que
exige tambien para afrontarlas con garantías una preparación muy
específica, que compartimos con nuestros patrones Rodrigo y Sandra
subiendo y bajando a Bola del Mundo este finde, dando los últimos toques
a su reto en 100 Millas de Val d´Aran.
Las carreras de
montaña de 100 millas representan hoy la cima simbólica del trail running
moderno. Hablar de cien millas significa hablar de 160 kilómetros de montaña
donde el corredor afronta entre veinte y cuarenta horas enlazando desnivel,
sueño, fatiga muscular, alimentación y resistencia mental. Son pruebas donde ya
no basta correr rápido: hace falta gestionar el cuerpo, la cabeza y la montaña
durante una jornada completa y muchas veces dos noches enteras.
Curiosamente, el
fenómeno nació casi por accidente en Estados Unidos durante los años setenta,
cuando el trail running moderno apenas existía como deporte organizado. La gran
referencia fundacional fue la Western States Endurance Run, nacida oficialmente
en 1977 en California después de que Gordy Ainsleigh decidiera en 1974 completar a pie
una antigua prueba ecuestre de 100 millas en Sierra Nevada. Aquella aventura
abrió un camino nuevo. La primera edición apenas tuvo un puñado de corredores y
solo uno consiguió terminar dentro del límite horario, pero el mito ya estaba
en marcha.
Durante los años
siguientes el ultra trail estadounidense fue creciendo como una mezcla de
cultura montañera, resistencia extrema y espíritu pionero. En 1983 nació
Leadville Trail 100 en Colorado, una carrera creada por Ken Chlouber para
intentar revitalizar económicamente el antiguo pueblo minero de Leadville tras
el cierre de la mina Climax. Aquella primera edición reunió apenas 45
corredores y solo terminaron diez, pero el carácter épico de la prueba quedó
marcado desde el inicio. Correr durante cien millas a más de 3.000 metros de
altitud media convirtió rápidamente a Leadville en uno de los grandes iconos
del ultra americano bajo el lema “Race Across the Sky”.
Pocos años
después llegaría otra de las leyendas absolutas del ultra trail mundial: la
Diagonale des Fous. La prueba nació en 1989 en la isla de La Reunión,
territorio francés perdido en medio del Índico. Allí el concepto era
completamente distinto al ultra americano clásico. No se trataba solo de correr
lejos, sino de atravesar una isla volcánica salvaje entre selvas tropicales,
barro, humedad extrema y miles de escalones. La carrera pronto ganó fama como
una de las más duras del planeta. Todavía hoy muchos veteranos aseguran que en
La Reunión no corres una carrera, sino que sobrevives a ella durante dos noches
enteras rodeado de una pasión popular impresionante.
La década de los
noventa consolidó definitivamente las cien millas como la distancia reina del
trail running. En 1992 nació Hardrock 100, probablemente la ultra alpina más
extrema del mundo. Se disputa en Colorado sobre un recorrido brutal con casi
10.000 metros positivos y pasos por encima de 4.000 metros de altitud. Allí el
objetivo principal no suele ser correr rápido, sino simplemente terminar.
Hardrock mantiene todavía hoy un espíritu casi artesanal donde besar la roca
final sigue teniendo más valor simbólico que cualquier premio económico.
Sin embargo, el
gran salto global llegó desde Europa con el nacimiento del Ultra-Trail du
Mont-Blanc en 2003. El UTMB transformó completamente el deporte. Lo que hasta
entonces era una comunidad relativamente minoritaria pasó a convertirse en un
fenómeno internacional capaz de movilizar miles de corredores y millones de
espectadores. Rodear el macizo del Mont Blanc atravesando Francia, Italia y
Suiza convirtió las cien millas en un escaparate mundial donde aparecerían
figuras como Kilian Jornet, François D’Haene, Jim Walmsley o Courtney
Dauwalter.
El éxito del UTMB
cambió para siempre el negocio del trail running. Llegaron las retransmisiones
en directo, las grandes marcas internacionales, los contratos profesionales y
el turismo deportivo de montaña. Las cien millas dejaron de ser únicamente una aventura
extrema para convertirse también en un fenómeno mediático global. A partir de
ahí aparecerían nuevas carreras gigantes como Tor des Géants, nacido en 2010 en
Italia con más de 300 kilómetros alrededor del Valle de Aosta, o las modernas
ultras XXL americanas como Moab 240.
Hoy existe una
especie de “triple corona” no oficial del ultra trail mundial formada por
Western States, Hardrock y UTMB. Ganar cualquiera de ellas supone entrar
directamente en la historia del deporte. Completar las tres el mismo año, como
hizo Courtney Dauwalter en 2023, pertenece ya a otra dimensión.
LAS 100 MILLAS
MÁS FAMOSAS DEL MUNDO
Ultra-Trail du
Mont-Blanc es hoy la carrera más mediática y global del trail running. Ninguna
otra prueba reúne semejante mezcla de élite mundial, espectáculo y repercusión
internacional.
Western States
Endurance Run sigue siendo considerada la madre de todas las ultras. Su
recorrido por Sierra Nevada combina calor extremo, historia y tradición
americana. Ganarla continúa siendo uno de los mayores sueños de cualquier
ultrero.
Leadville Trail
100 mantiene intacta la esencia clásica del ultra estadounidense. Altitud,
largas pistas forestales y el paso de Hope Pass a casi 3.900 metros siguen
convirtiéndola en una referencia absoluta.
Hardrock 100
representa el ultra alpino más salvaje del planeta. El desnivel brutal y la
altitud extrema hacen que muchos corredores la consideren más dura incluso que
UTMB.
Diagonale des
Fous conserva probablemente el espíritu más salvaje y auténtico de todas las
grandes ultras. Selva, barro, humedad y pasión popular convierten La Reunión en
una experiencia única.
Aun hay más: Tor
des Géants ha llevado el concepto de ultra trail todavía más lejos con 330
kilómetros alrededor de los gigantes alpinos italianos. Cocodona 250 millas en
Arizona ha empujado aún más allá los límites
El futuro de
las zapatillas trail running no vendrá de una única receta. Vendrá de la mezcla entre nuevos
materiales, geometrías más específicas, segmentación real por uso y precios
cada vez más tensionados. Mount to Coast, Norda, Kailas Fuga y Kiprun no se
parecen entre sí, y justo por eso merecen estar juntas en esta foto. Cada una
empuja el mercado desde un ángulo distinto, obligando a las marcas clásicas a
moverse.
Reunimos hasta
ocho pruebas terminadas o en marcha sobre la realidad de uso: Mount to Coast T1 por Mayayo, H1 por
Vlady, , Kiprun Kipsummit Max por Xoxe Morente y Guille Cerrato; Kiprun
Kipclimb Max por Mayayo; Norda 005 por Vlady, y las Kailas Fuga EX330, más Fuga
Ex Pro por Mayayo. En conjunto, el mapa
va desde la ultra rodadora con aramida, Kevlar o Bio-Dyneema hasta la placa de
carbono, el Vibram Megagrip Elite, la suela sobredimensionada, el Matryx y la
democratización técnica de Kiprun con precios entre 140€ y 150€ donde otras
marcas ya se han ido alegremente a la estratosfera.
COMPARATIVA
FINAL: QUÉ APORTA CADA MARCA AL FUTURO
Mount to Coast
aporta refinamiento ultra. Sus T1 y H1 demuestran que una marca nueva puede entrar con producto
maduro si sabe leer bien la larga distancia moderna. La T1 protege más, rueda
largo y presume de aramida, Vibram y Lightcell con BASF; la H1 baja peso, gana
fluidez y se coloca como herramienta para trail mixto, pista y ultras
corribles. No son zapatillas baratas, pero tampoco caen en el lujo obsceno. Su
futuro depende de demostrar durabilidad real y construir confianza, porque el
corredor de ultra perdona muchas cosas, pero no perdona que una zapatilla cara
se muera pronto.
Norda aporta
deseo, innovación y exclusividad. La 005 es la más radical del grupo por precio, peso y materiales, con
esos 305€ que obligan a respirar hondo antes de pulsar “comprar”. Pero también
es la más clara en su mensaje: Bio-Dyneema, Arnitel, Vibram Megagrip Elite y
peso pluma para competir arriba. No pretende sustituir a una zapatilla de
entrenamiento diario. Pretende ser la pieza fina, rápida y carísima para quien
busca rendimiento elite y acepta pagar el peaje.
Kailas Fuga
aporta ambición montañera desde China. La EX330 ofrece ultra protección con 39mm de
talón, espuma supercrítica y Vibram Megagrip por 179€, mientras la EX Pro mete
carbono en X, tacos 4-6mm y una geometría de competición por 256€. Es la marca
que más claramente mira a la montaña técnica y a la larga distancia dura, sin
esconder músculo ni agresividad. Si Mount to Coast corre fino y Norda vuela
caro, Kailas empuja fuerte.
Kiprun aporta
quizá el movimiento más importante para el corredor popular. La Kipsummit Max y la Kipclimb Max no son
las más lujosas ni las más exclusivas, pero sí las que pueden cambiar más
armarios de zapatillas. Por 140€ y 150€ colocan sobre la mesa Vibram Megagrip,
FASTECH+, Shifttech+, Matryx, buenos pesos y segmentación inteligente entre
rodar largo o meterse en técnico. Decathlon ha entendido que el futuro no solo
se gana arriba con zapatillas de 300€, sino también abajo, ofreciendo productos
serios al corredor que entrena mucho, rompe material y mira la cuenta corriente.
Desde 2015 te ofrecemos tambien un espacio semanal en las ondas españolas: Repasamos las mejores carreras de montaña, materiales para trail y montaña o entrevistas con los protagonistas. Suscríbete
aquí al podcast en tu plataforma favorita, para no perderte ningún
episodio y escucharlo en el mismo momento de su estreno.
El desembarco del pago por visión en el trail
running, con Zegama Aizkorri 2026 como primer gran caso mediático, ha
abierto un debate de fondo que va mucho más allá de una simple
retransmisión deportiva. Durante más de veinte años, las carreras de
montaña crecieron como un deporte abierto, accesible y comunitario,
donde cualquiera podía seguir en directo pruebas como Zegama, UTMB o
Sierre-Zinal desde cualquier rincón del mundo sin barreras económicas.
Ahora,
con producciones audiovisuales cada vez más caras y profesionalizadas,
algunas organizaciones empiezan a explorar modelos cerrados o híbridos
buscando nuevos ingresos, pero eso obliga a preguntarse qué precio puede
pagar el deporte por ese cambio.
Los precedentes en otros
deportes muestran que el pago por visión puede multiplicar ingresos
directos, pero también suele traer una caída inmediata de audiencias y
una pérdida de exposición pública. El fútbol, MotoGP, Fórmula 1 o
incluso el ciclismo han vivido antes ese tránsito, con resultados
económicos positivos para algunos actores pero también con impactos
claros sobre patrocinadores, seguimiento popular y capacidad de captar
nuevas generaciones.
Las carreras de montaña siempre han vivido
de su cercanía entre élites, corredores populares y una comunidad muy
activa en abierto, pero afronta ahora esa misma encrucijada con cifras
de audiencia ya relevantes en pruebas como Zegama o UTMB.
La gran cuestión no es si el trail
puede ganar dinero cobrando por verlo, sino qué deporte
queremos ser en el futuro. Porque aquí no hablamos solo de televisión,
sino del alma de unas carreras que nacieron abiertas, mezclando afición y
corredores en la montaña, con un acceso libre que ayudó a construir su
identidad global. El reto ahora será encontrar un equilibrio entre
rentabilizar el espectáculo y no romper precisamente aquello que hizo
grande a este deporte desde sus orígenes.
Desde 2015 te ofrecemos tambien un espacio semanal en las ondas españolas: Repasamos las mejores carreras de montaña, materiales para trail y montaña o entrevistas con los protagonistas. Suscríbete
aquí al podcast en tu plataforma favorita, para no perderte ningún
episodio y escucharlo en el mismo momento de su estreno.
Repasamos lo mejor y lo peor de la 25 edición de la maratón de montaña del Goierri, que os trajimos en vivo con nuestros compañeros Josu, Rodri y Sergio siguiéndola para ti.
Zegama Aizkorri coronó a Elhousine Elazzaoui y Tove Alexandersson. Tras ellos llegaron Daniel Pattis y Taylor Stack, Malen Osa y Sara Alonso. Analizamos todo lo deportivo y, tambien, el debate abierto por el nuevo modelo de pago por visión impuesto para según qué regiones e idiomas. Arrancamos con el paso Sancti Spiritu, entre el estruendo de la afición.
Hablar de la Zegama-Aizkorri 2026 suponía cerrar un círculo iniciado en 2002, cuando un pequeño pueblo guipuzcoano convirtió una maratón de barro, pastores y cresteríos en el santuario del trail running mundial. Durante estos veinticinco años han pasado leyendas como Mario Poletti, Rob Jebb, Corinne Favre, Ricardo Mejía, Kilian Jornet, Nienke Brinkmann o Manuel Merillas, pero sobre todo consolidó una identidad única: una carrera donde la afición aporta tanto o más que la élite.
Sancti Spiritu, Andraitz, Aketegi o las campas de Urbia continúan siendo una romería popular donde miles de aficionados empujan literalmente a los corredores entre lluvia, barro y cencerros. Ese ambiente es precisamente el que ha convertido esta maratón de 42 kilómetros y D+2.750 metros positivos en referencia mundial.
En lo deportivo, Zegama 2026 deja un nombre por encima de todos: Tove Alexandersson. La sueca no solo ganó en su debut, sino que pulverizó el récord femenino con 4h08:09, rebajando en más de ocho minutos la plusmarca de Nienke Brinkman en 2022. Lo hizo además, con barro y terreno técnico durante buena parte del recorrido. El nivel femenino volvió a confirmar su enorme crecimiento. Malen Osa firmó una brillantísima segunda plaza con 4h23:56, mientras Sara Alonso cerró podio con 4h25:51 tras defender con enorme coraje su victoria 2025. Ambas mejoraron sus cronos del año pasado, pese al peor terreno. Zegama 2025, crónica Mayayo.
En hombres, el triunfo fue para Elhousine Elazzaoui con 3h45:07, revalidando la txapela conquistada en 2025. El marroquí volvió a demostrar una inteligencia táctica extraordinaria, atacando en la parte final y resistir después la presión del italiano Daniel Pattis. El podio lo completó el estadounidense Taylor Stack, mientras Manuel Merillas terminó cuarto tras pelear toda la mañana en el grupo delantero. Kilian Jornet se vió limitado físicamente en la segunda parte y pese a verse lejos de la pelea por la victoria quiso llegar a meta para agradecer todos estos años de cariño en la afición.
Más allá de un faceta deportiva y popular magníficas, esta edición 2026 abre un debate importante para el futuro del trail running. Muchos aficionados criticaron la emisión televisiva bajo fórmulas de pago por visión y restricciones geográficas que dificultaban seguir en directo una carrera históricamente ligada al entusiasmo popular.
Si Zegama representa para muchos la esencia abierta y comunitaria de este deporte, parte de la afición percibió una contradicción entre esa identidad histórica y un modelo audiovisual más cerrado. Un debate complejo porque la profesionalización de elites y organizaciones exige más dinero, pero donde buena parte del público teme que el trail pierda precisamente aquello que hizo única a Zegama desde 2002: sentir que la montaña pertenecía todavía a todos.
Escucha mi opinión en el programa y, si te animas, déjame también la tuya, porque el debate acaba de empezar.
Sergio Garasa Mayayo Editor CARRERASDEMONTANA.COM
#carrerasdemontaña #radiotrail
ZEGAMA AIZKORRI 2026 MARATÓN: CLASIFICACIÓN.
Como siempre, busca los resultados completos en nuestra sección CLASIFICACIONES: Allì tienes nuestra base de datos desde 2007 hasta hoy, de aquellas carreras cuya organización ha sido tan amable de facilitarnos los datos, no de todas. Siempre que podemos, cuando la org. los tiene así disponibles los subimos para ti en formato pdf, de forma que puedas consultarlo y descargarlo.
Desde 2015 te ofrecemos tambien un espacio semanal en las ondas españolas….y otro en la Argentina. Repasamos las mejores carreras de montaña, materiales para trail y montaña o entrevistas con los protagonistas.
Suscríbete aquí al podcast en tu plataforma favorita, para no perderte ningun episodio y escucharlo en el mismo momento de su estreno.
Hablar de
Zegama-Aizkorri entre 2002 y 2026 es contar en realidad cómo nació el trail
running moderno en Europa. Aquella primera edición entre el barro, niebla,
pastores y corredores peleando contra Aizkorri fue algo mágico. Desde entonces,
se convirtió poco a poco en la gran catedral emocional del mountain running
mundial, un lugar donde han convivido leyendas como Mario Poletti, Rob Jebb,
Corinne Favre, Kilian Jornet, Manuel Merillas o Elhousine Elazzaoui.
Si hubo un
momento simbólico en aquella transformación, probablemente fue el triunfo de
Ricardo Mejía en 2006. El mexicano llegado desde las montañas de Oaxaca
conquistó Zegama apenas cuatro segundos por delante de Rob Jebb en una edición
salvaje, marcada por el barro y el desgaste físico extremo.
Aquella victoria
tuvo un impacto enorme porque demostraba que la montaña ya era realmente
global. Mientras Europa comenzaba a profesionalizar el skyrunning, Ricardo
seguía representando una manera mucho más humana y austera de correr: viajar
barato, competir por pasión y entender la resistencia como parte natural de la
vida en altura.
Este finde llega
la 25ª edición donde volverán a rugir Sancti Spiritu, Andraitz y las campas de
Urbia con miles de aficionados empujando a los mejores corredores del planeta.
La carrera guipuzcoana sigue manteniendo intacta su identidad.
Zegama 2026 volverá a reunir un cartel
extraordinario. En hombres, tras el lehendakari Jornet las miradas apuntan al
marroquí Elhousine Elazzaoui, ganador 2025, frente a rivales como Manuel
Merillas, campeón 2023 o los italianos Daniel Pattis, Roberto Delorenzi o el
keniata Patrick Kipngeno.
En mujeres, la atención se centra en el duelo
entre la campeona del mundo maratón Tove Alexandersson contra la subcampeona Sara Alonso, oro en Zegama 2025 e ídolo local junto a la joven Malen
Osa, frente a rivales como la plata en Zegama 2025 Judith Wyder.
Mi tercera carrera de montaña este 2026 ha sido la Trail Menorca 27k
vivida ayer por el trazado del Camí de Cavalls (GR-223). Una carrera que
conocí trabajando en el streaming el año pasado
y cuyo encanto me llamó tanto la atención, como para querer vivirla con
dorsal. En 2025 ya corrí unos 20k por su trazado, donde descubrí que la
belleza de este sendero está a la par con su dureza, pues aunque carece
de grandes desniveles, el suelo que pisas es caliza rota en su mayor
parte. A menudo, abrasiva y cortante además. Así que, ya venía avisado
que los números no hacen justicia a lo exigente de cada distancia.
Tras correr los 31km de Hong Kong 100 primero y los 24km de Nimes Urban Trail
después, esta Trail Menorca me venía además perfecta como “tirada
larga” previa a la Maratón Transvulcania que quiero correr el próximo
Sábado 9MAY. Ponto veremos si la idea era buena o mordí más de lo que a
estas alturas puedo tragar.
El viaje relámpago organizado a Menorca me llevó a aterrizar el
Viernes a mediodía: Recoger dorsal y llegar al hotel poco antes de que
arrancara la prueba reina para la élite. Una vuelta entera a la isla en
185k que ganarían, cruzando meta en la mañana del Sábado, Pablo Ibáñez y Aziza El Marany.
Lo primero apenas llegar fue salir a trotar ese Viernes,
activando a la misma hora que saldría mi carrera del Sábado. Fueron
apenas 5k de rodar suave y aun así…¡Qué manera de sudar! Pasar del
fresco seco en altitud de Cercedilla al calor y humedad de la isla
mediterránea me cuesta. Tras ello, tocó trabajar esa tarde, con el video
de la salida y el arranque de la crónica deportiva, que esperaba
completar a primera hora del Sábado, antes de centrarme ya en mi dorsal.
Un ratito de relajo para cenar a lo turista y bien de mañana vuelta al tajo: Una delicia el streaming en vivo
que desde las 7.45 narraban nuestra compañera Ana y Joan como
periodista local. Una vez disfrutado y compartido el doblete y récord de
Pablo, puedo por fin centrarme en lo mío.
TRAIL MENORCA 27km: SALIDA 15.00H.
No es la hora de salida más habitual para una carrera, pero en este
caso me resultó bienvenida para disfrutar y compartir antes la
espectacular prueba reina 185k. Además, una vez rodados 5k a esa hora el
día antes, mi cuerpo la toleró mejor de lo esperado. En las ultimas dos
horas previas a mi salida, repaso el recorrido, estrategia y material
antes de marchar a tomar el bus de la organización a las 13.30, que en
un cómodo traslado nos deja en la salida aun con 45min por delante.
Primer contacto con los ZOMBIES: Los compañeros de
otras carreras pasaban por aquí luchando rumbo a la meta de Ciutadella.
Muy desgastados tras tantas horas de pelea, todos ya andando, la mayoría
con bastones y esa curiosa expresión que llevamos tan a menudo pintada
en la cara a esas altura: “Si me caigo, me caigo, pero yo no abandono hasta cruzar meta…”
Hoy para mí eran solo 27k, pero verles pasar persiguiendo un sueño de
44k-58k-85k-100k-185k me hizo sentir orgulloso de este mundillo de
locos, donde gente ordinaria logramos juntos cosas extraordinarias. ¿O como llamarías tu a darle la vuelta a Menorca sin parar?
Mientras les aplaudo al pasar, sobra tiempo para calentar, saborear el
paisaje alrededor, comentar con algunos compañeros (Gracias, Josep.) y
al cajón, que esto empieza ya…
¡Vámonos!
Bucle de 2k alrededor de la salida para que el pelotón se estire
rumbo a la primera de las varias calas que hoy cruzaremos al galope. El
recorrido va pasando, mientras alterno entre mirar bien donde piso y
pensar lo que como y bebo. El plan era ingerir un gel y medio litro de
agua cada 30min. Si me concentro en ambas cosas espero llegar en sub 3horas, o por ahí…
Por el camino, imposible no fijarse en el hermoso paisaje de esta
costa norte de Menorca, que desde la Vall nos lleva primero a Cala
Morell (7.5k) después a Punta Natí y por fin a lo alto de la meta en la
Ciudadela. Tres avitus intermedios en los kilómetros 7,5k-14.5-20k aprox
que permiten a muchos compañeros ir con poco más que una botella en la
mano.
Como soy novato aquí y tengo la cita de La Palma en mente, prefiero
salir tal cual con lo que usaré allí, Mochila completa con ropa de
abrigo, comida y al menos siempre 1L de agua encima. ¿Que se puede
aligerar mucho? Seguro, pero no tenía intención ni capacidad alguna de
ganar nada hoy.
Así que voy disfrutando del paisaje, tan diferente al de mi Sierra de Guadarrama.
Tanto o más, me alegra ver a los zombies. Es fácil distinguirlos claro,
por sus bastones y su lento avance, pero con cada uno me sale un “Aupa” “Animo” o “Ya lo tienes”.
Y es que, cuando te has visto como ellos, es imposible no empatizar con
su reto de salvar 1.001 trampas calizas en el suelo tras tantas y
tantas horas de desgaste previo. Veo caídas, claro que sí. Ninguna
grave, por suerte. Conste que yo el año pasado también besé el suelo y
sus rocas en la tiradita de 20k que hice para conocer esto, así que voy
muy concentrado en no repetir el susto este 2026.
Ultimo km en pleno tramo asfaltado y dura rampa para entrar en la meta. ¡Alegría!
Al final se me ha ido un poco hasta 3.03.34 para el puesto 126 de mi
oleada cuando chequeo la app elite chip al terminar. Por cierto, que a
las 16h salió otra segunda oleada donde unos cuantos fueron también más
rápidos que yo, así que el final puesto 162/700 inscritos en la
absoluta.
Mi carrera fue bien: Aviso de calambres pronto, a partir del 10k,
pero bajando un algo el ritmo y bebiendo/comiendo quedaron atrás. Al
final, el primer calambrazo serio fue llegando a Ciutadella, con poco
más de 5k a meta. Parar, estirar y seguimos… Tras terminar, contento y
rápido de vuelta al hotel para completar la crónica deportiva de los
demás. Esta mañana, en el avión de vuelta pude preparar estas letras
para compartir con vosotros. Y a partir de mañana, rumbo a
Transvulcania.
DE ZOMBIES Y VOLUNTARIOS.
Al caer la noche tras mi carrera, volviendo de cenar me encuentro aún abierto el avitu de nuestra playa.
Son tres mujeres, obligadas a desmontar la carpa por el frío viento
nocturno. Son más de las 22 horas y pega mucho, pero ahí están ellas,
tapadas entre mantas con una sonrisa y buen humor a raudales donde
piensa aguantar hasta las 23.30h que ofrece la carrera como límite aquí.
Voluntarios y zombies, dos tesoros de las carreras de montaña, allá
donde vayas. Pensando en el enorme mérito que tienen, me voy a la cama
con una sonrisa tonta en la cara.
¿Y ahora qué? La Maratón de Transvulcania será mi cuarta carrera del año. Curiosamente, en 2013 corrí la Ultramaratón allí
por primera vez, antes de marchar dos semanas después a pelear la
Maratón Zegama Aizkorri. Han pasado 13 años y seguimos en la brecha,
ahora llego con distancias más cortas y menos tiempo para recuperar,
pero salud e ilusión de sobra para que se me pongan los pelos como
escarpias cada vez que toca picar el crono en una meta. Que no se acabe
nunca: ¡SOMOS MILLONARIOS!
Sergio Garasa Mayayo.
PD: Volveré a correr Trail Menorca, ni lo dudes. Aunque no tengo claro si 44k-58k-100k Se aceptan opiniones de los más veteranos aquí… ¿Quiero ser zombie?