NORUEGA, KONGSBERG:
Las doce coronas de Havet y sus minas de plata.
Seguimos explorando las montañas de Kongsberg, al sur de Noruega: Hoy trepamos unos 4km hacia la estación de esquí Skimore directos desde el casco histórico para encontrarnos con uno de esos rincones donde naturaleza, deporte e historia se funden en un mismo sendero. Hablamos de Håvet, un balcón natural sobre la ciudad minera que durante más de tres siglos ha recibido a reyes, mineros, senderistas y corredores de montaña.
Este pequeño alto apenas supera el desnivel de una excursión familiar, pero concentra buena parte de la memoria de una ciudad cuyo desarrollo estuvo ligado al descubrimiento de la plata en 1623. Hoy sigue siendo uno de los recorridos más populares para correr o caminar desde el centro urbano, ofreciendo además una magnífica puerta de entrada a la red de senderos de Storåsen.
Las 12 Coronas de Håvet, símbolo de Kongsberg.
El gran atractivo histórico del lugar son las llamadas Coronas de Håvet, una impresionante colección de monogramas reales esculpidos directamente sobre la roca. Nada menos que once reyes y una reina dejaron aquí constancia de su visita a Kongsberg. Aquellas inscripciones recuerdan la estrecha relación existente entre la Corona danesa y noruega y las minas de plata, auténtico motor económico del país durante siglos. Cada visita real suponía un acontecimiento extraordinario para una población formada en su inmensa mayoría por mineros y sus familias.
Junto a los monogramas aparecen también el león noruego, el tradicional símbolo minero del martillo y el puntero, todavía utilizado por el Museo Noruego de la Minería como emblema institucional, y varios monumentos conmemorativos dedicados al descubrimiento de plata aquí.
La ascensión a Håvet constituye hoy una de las rutas más accesibles de Kongsberg.
Puede realizarse caminando desde el centro histórico o bien arrancar desde el aparcamiento de Funkelia, opción algo más suave y muy utilizada también por corredores locales. Desde la cima se disfruta de una amplia panorámica sobre toda la ciudad, el valle y los bosques que rodean Kongsberg. No resulta extraño encontrar aquí tanto familias paseando como corredores aprovechando el desnivel para entrenar series en subida antes de enlazar con los numerosos caminos forestales del entorno.
Precisamente esa combinación entre patrimonio cultural y naturaleza convierte para mí esta excursión en una de las más recomendables para cualquier aficionado al trail running que visite la región.
La reina que extrajo plata con sus propias manos.
Entre todos los monogramas destaca uno especialmente singular: el de la reina Sofía Magdalena, esposa del rey Cristián VI. Fue la única reina cuya firma quedó grabada en Håvet. Durante la visita oficial de 1733 descendió personalmente al interior de las minas y llegó incluso a extraer un fragmento de mineral argentífero en la conocida Mina del Príncipe Heredero Federico. El episodio quedó recogido en los diarios oficiales del viaje y todavía hoy forma parte de la tradición histórica de Kongsberg.
Muy cerca de las Coronas aparece otro rincón curioso conocido como Skjeggetrengslet, literalmente "el Paso de la Barba". La estrecha garganta rocosa dio origen a varias leyendas populares. Durante generaciones se decía a los niños que quien hablara mientras atravesaba el paso acabaría creciendo una enorme barba.
Los historiadores manejan varias explicaciones para su nombre. Una apunta a que algún minero pudo incendiarse la barba mientras utilizaba el antiguo sistema de fractura de la roca mediante fuego. Otra sostiene que las antorchas empleadas en este angosto corredor provocaban accidentes similares. Incluso existe quien afirma que la propia silueta del risco recuerda una gran barba colgante.
El camino hacia Håvet atraviesa además uno de los mejores ejemplos conservados del antiguo paisaje agrícola de Kongsberg. Durante los siglos XVII y XVIII las familias de los mineros disponían de pequeñas parcelas donde cultivaban hortalizas, almacenaban heno y mantenían algunas vacas para completar la alimentación doméstica. Aquellos terrenos estaban delimitados mediante muros de piedra que todavía hoy permanecen sorprendentemente bien conservados.
Algunos de esos caminos empedrados servían incluso para conducir el ganado hasta los pastos de montaña. Aunque gran parte de estas pequeñas explotaciones desaparecieron con el crecimiento urbano, Håvet conserva uno de los conjuntos históricos más completos de toda la ciudad.
La historia sigue viva.
Las minas de plata de Kongsberg dejaron de explotarse definitivamente en 1958, pero Håvet continúa recordando el extraordinario legado que transformó para siempre esta región de Noruega. Hoy, quienes recorremos estos senderos buscando una buena jornada de trail running o senderismo compartimos exactamente las mismas vistas que contemplaron reyes, ingenieros y mineros hace más de trescientos años. Pocas rutas permiten combinar con tanta naturalidad patrimonio industrial, paisaje escandinavo y deporte al aire libre.
Si visitas Kongsberg con zapatillas de trail o botas de montaña, hazme caso y resérvate un par de horas para subir hasta Håvet, porque desde estas rocas se entiende mejor que en ningún otro lugar cómo nació una ciudad que vivió durante siglos gracias a la plata escondida bajo sus montañas. De hecho, cuenta la leyenda que fue el propio Christian IV cuando llegó a inspeccionar la mina recién descubierta quien desde lo alto de este punto decidió donde se instalaría la ciudad que daría servicio a las minas, hoy convertida en un baluarte de la industria tecnológica, aeroespacial y militar del Reino de Noruega.
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