CARRERAS VERTICALES:
Mi debut en Reventon Trail, subida a las estrellas.
Más que respeto, las tenía miedo.
¿Absurdo? ¿Irracional? Es posible, pero haber cubierto tantos kilómetros verticales al pie del dorsal estos años, me permitió ser testigo de primera mano de la agonía real que padecen los verticales mientras siguen y siguen ganando metros a la montaña. Piernas al rojo, pulmones asfixiados, ojos desencajados y caídas al suelo apenas cruzar meta son casi un fijo en esta modalidad de....¿tortura?
Por el camino, salidas varias compartidas a lo largo de los últimos meses con personas como Alejandro o María, enamorados de lo vertical, iban haciendo una paciente labor de zapa en mi aprensión a las cronoescaladas. Al fin, viendo que este 2026 había recuperado forma y ganas, decidí cumplir esa asignatura pendiente. Ahora solo faltaba elegir en qué convocatoria presentarme y La Palma demostró tener todas las bazas.
"Subida a las Estrellas" se llama la carrera vertical de Reventón El Paso, un nombre hermoso que me llevaba además de vuelta a mi primera visita a la isla para la Ultra 2013 cuya crónica personal titulé precisamente: "En La Palma se ven mejor las estrellas" Lo que no me parecía tan hermoso era el perfil de carrera que suponía correr de noche con frontal para remontar 3,2k/D+620m. Salida cuesta abajo para remontar primero en zona de pinar y despues por una sucesión de zetas que se iban empinando y empinando y...en fin, ya os dejo abajo el perfil. Pues hala, decidido.
PROBANDO, PROBANDO...
Los entrenamientos para un reto nunca afrontado siempre son bonitos. Ya sabía que la zona media alta de La Peñota era la más adecuada en mi entorno para ver de replicar esa trepada, más por las cotas que por el tipo de terreno y allí que me asenté alternando durante el último mes una prueba semanal. La verdad que no podía dedicarle más tiempo, pues el esquí se alargó mucho y bien este invierno y a ver quien se quita las tablas cuando el Guadarrama luce nieve hasta el fondo del valle.
Mal que bien, las tres o cuatro pruebas hechas me confirmaron que un tiempo de 45 minutos era un tope máximo razonable y que un buen día podía verme en meta entre los 40-43 minutos. Viendo que los hombres ganan con 24 minutos y las mujeres con 30, no era ningún nivelazo el mío. Tampoco sería el último de la fila, pues otros años se cerraba con más de una hora en meta. Más tranquilo pues con ese debut vertical cogí el avión a La Palma el pasado Jueves 26.
¿Las zapatillas?
¿El frontal?
SUBIDA A LAS ESTRELLAS: LA CARRERA.
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El plan del día era algo denso: Tocaba levantarse antes de las 8 en Cercedilla, para volar a las 11 desde Barajas a La Palma. Una vez allí, pasar por el dorsal en El Paso y llegar al hotel en Puerto Naos al fin para descansar un poco sobre las 4 de la tarde. A partir de las 8 vuelta al lío, para tomar la salida a las 9.26 según mi turno en la lista de inscritos y una vez coronada la cima, bajar destrepando el trazado para echarse a dormir antes de medianoche. O no....
Llegar a la zona de la Virgen del Pino, aparcar y acercarse a la salida fue todo rodado, ventajas de que seamos muchos menos en las Verticales (aquí 100 dorsales tope). La caída de la noche brinda una capa más de magia a este debut donde los nervios me han vuelto a dominar en los últimos minutos. Calladito y solo, me paseo arriba y abajo de la zona de salida haciendo como que caliento mientras veo salir compañeros y perderse sus luces al poco de echar a correr.
21.26 ¡VÁMONOS!
¡Meta! Han sido 38.06 según el crono oficial.
He llegado en el puesto 33 de los 76 finalistas. Pues bien está. Lo importante es que he desbloqueado una pantalla más en esto de las carreras de montaña y lo he logrado pasándomelo más que bien. Arropado por la manta que nos dan a cada uno en lo alto, tiro pronto paseando para abajo que aquí arriba la meteo muerde. Un primer gran día en vertical, habrá más....

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