Subimos al pirineo navarro para disfrutar un fin de semana de otoño, y recorrer por cuarta vez la media maratón de Roncesvalles Zubiri que enlaza -por la ruta peregrina- la Abadía de Roncesvalles con el pueblo de Zubiri. Recorrido toboganero, con desnivel total negativo y terreno de lo más variado (sendero, pista, asfalto, rocas...). No muy duro aeróbicamente, pero sí para los músculos por lo corto y brusco de cada sube-baja. *Aquí impresiones de los años previos: 2006, 2007, 2008.
Con ser bonita la carrera, es siempre el remate de un paseo otoñal por estas tierras. Este año nos quedamos en un caserío más cercano a Pamplona, para bajar a recorrer la Navarra media. Visitamos así rincones como Campanas, Obanos y Puente La Reina. Todos ellos con encanto: Piedras viejas y hermosas leyendas medievales.
Pero desde que pasé por aquí como peregrino solitario un invierno ya lejano, pocos lugares me han llegado como la octogonal ermita de Santa María de Eunate, que se alza enigmática y sola en mitad de los campos.
Allá muevan sus tesis los eruditos. Yo, simplemente me sentí acogido en Eunate como un lugar de especial armonía. Curioso, pues ni uno solo de sus ocho muros está donde debiera. Todos son lados y pilares asimétricos, irregulares, pero de forma tal que transmiten la más completa armonía entre ellos.¿Como así? Los constructores del s XI-XII en adelante sabían de sobra hacer plantas y muros geométricamente perfectos, so pena de derrumbre. (Ken Follet se ha ganado estupendamente la vida reviviendo su talento) Si nuestra discreta ermita campera se levantó descabalada, fue por alguna poderosa razón. Su constructor fue un adelantado a su tiempo, al asumir los enormes riesgos de esas asimetrías. Y no menos arriesgado, el maestro cantero que adornó los capiteles. Bajo las mismas barbas del canónigo se permitió dejar en ellos imágenes ocultas tan espeluznantes como esta:
Por fin, amanece el día de la carrera. Meteo perfecta, pero dudas de todo tipo. Pedro se ha caído a última hora, no está recuperado aún del ultra. En mi caso, nunca he renunciado a correr aquí y siempre a tope. Esperemos no pague el abuso con una lesión otra vez. Salimos. La primera mitad la disfruto como nunca. Por primera vez -y sin forzarlo- paso muchos corredores en estas rampas. En las bajadas me refreno un poco para no castigar demasiado los músculos, aún en recuperación ultrera.Aún asi, voy como un tiro hasta pasado el ecuador de los 21,5km de carrera. Aquí las palizas alpinas pasan ya factura. Aunque mantengo los 170 latidos de mi umbral, no me dan ya las piernas para más, voy perdiendo algo de ritmo. Cruzo meta con 1h51 neto. Machacadito, sí. Pero apenas un minuto por detrás de mi mejor marca aquí, bien.Arancha llega 10 minutos despues, tras tomarlo con mucha más calma que el año previo.Y por fin, veo entrar a nuestra triunfadora del día: Dallas cruza meta en 2h40, rebajando en nada menos que 11 minutos su marca aquí ¡Bravo!
De los 23, casi todos pertenecen a dos clubs concretos...








