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11 ago 2026

MONTAÑISMO AÑOS 90: DEL URRIELLU AL ACONCAGUA, APRENDIENDO SIN CESAR.


 MONTAÑISMO AÑOS 90: 

DEL URRIELLU AL ACONCAGUA, APRENDIENDO SIN CESAR. 

 

 Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. 
Atacar naves en llamas más allá de Orión
He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.
 
Blade Runner, 1982. 
 

En los años 90 no existía aún este "bravo  nuevo mundo" digital.

Para mí, nacido en 1968 y criado a caballo de la movida madrileña y el pueblo de origen de mi familia en la Ribera Navarra, aquellos años noventa fueron una década maravillosa de aprendizaje, amigos y aventuras por las montañas de medio mundo. El monte me enamoró desde que descubrí Ordesa con la familia en una visita de verano. Poco a poco fue yendo a más, campamentos del colegio en Picos de Urbión primero, monitor titulado de aquellos campamentos despues...Fue a partir de 1990 cuando la cosa se puso seria. 

Aquell año trajo una cosecha inolvidable: Mi primer club de montaña (AJM Laguna Negra); primera licencia de la Federación Madrileña de Montañismo; mi primer viajé a Picos de Europa para escalar el Urriellu por la cara sur, siguiendo la Directa de los Martínez, una primera gran escalada que he recordado después al repasar mis 36 años de relación con los Picos de Europa

Aquellla primera gran escalada fue inolvidable: Llegamos a la Vega de Urriellu desde Fuente Dé, vivaqueamos bajo el Picu y, tras la escalada, regresamos por Bulnes, la Ruta del Cares y Posada de Valdeón. Fue el principio de una historia de amor apasionado por las montañas que en aquella década me llevo a aprender tan alto como pude, tan lejos como llegara, siendo la cima del Aconcagua con 6.959m en los Andes la guinda del pastel el día de Navidad de 1999. 

La cosa fue paso a paso, conste. 

En 1991 descubrí los cañones de Guara —Canal del Palomo, Gorgonchón y Gorgas Negras—, mientras seguía escalando en Vadiello y Rodellar; en 1992 llegaron La Pedriza, el Tolmo y el Pico de la Miel, donde aprendí también que saber retirarse ante el hielo y el viento forma parte del oficio montañero.

En 1993 di un gran salto adelante: ascendí el Taillón por su vertiente norte, recorrí en BTT el Camino de Santiago desde Roncesvalles y pasé muchas jornadas escalando en La Cabrera y el Peñón de Ifach. Aquel verano completé además la Transpirenaica entre Hendaya y Colliure, enlazando toda la cordillera, cinco tresmiles y tres barrancos; una aventura que años después recuperé al contar la historia de la Transpirenaica GR11

En 1994 llegaron los ascensiones invernales a corredores de Peña Telera —la Gran Diagonal y la canal Elena—, el hielo de Peñalara y Gredos y una sucesión casi interminable de barrancos por Guara, Vadiello, Pirineos y Navarra. Fueron años de cuerda, piolet, crampones y vivacs; de dormir donde se podía y levantarse pensando ya en la siguiente pared, canal o barranco. Debuté además como periodista de montaña en la revista "Turismo y Aventura". 

En 1995 sumé 32 cañones nuevos, escalé en Galayos, Ordesa, Leiva, La Pedriza y el Peñón de Ifach, recorrí Mascún y Benasque y seguí cruzando montañas en bicicleta. Aquel año ocurrió también algo decisivo: empecé a transformar de forma habitual muchas de las aventuras vividas en nuevas historias publicadas en la revista Turismo & Aventura, con reportajes sobre la Transpirenaica, el hielo en Peñalara, la BTT y las montañas navarras. 

En 1996 y 1997 amplié  mi repertorio con kayak, rafting, hidrospeed, raids y trabajo como guía, sin abandonar Gredos, Peñalara, Guara o el Pico de la Miel. De aquella experiencia nacieron artículos como Cañones del Valle de Benasque y el reportaje de iniciación al rafting e hidrospeed, porque siempre pensé que para contar la montaña y la aventura con rigor había que haberlas vivido primero.

En 1998 aprendí a esquiar en Peñalara, Formigal, Candanchú y Gavarnie, mientras seguía trabajando con grupos de aventura y navegando ríos y embalses en kayak. También publiqué Escalada glaciar en Gredos: canales y cascadas, resumen de muchos inviernos con los piolets en la mano. 

Finalmente, 1999 se convirtió en el año del Aconcagua:  

Después de superar una hernia discal por accidente de kayak en 1998, regresé poco a poco con el Aspe, el Yelmo y el Taillón, para viajar después a los Andes y coronar el Humboldt y el Bolívar, comienzo de una relación con las grandes cumbres americanas que he repasado en Montañas de América: 25 años de alpinismo. El 25 de diciembre culminé la década alcanzando en solitario el Aconcagua, una expedición cuyo diario completo recuperé en Ascensión al Aconcagua en solo

 Así terminaron aquellos maravillosos años: 

Empezaron escalando el Urriellu en 1990 y acabaron sobre el techo de América en 1999, tras aprender por el camino a escalar roca y hielo, descender cañones, pedalear montañas, esquiar, navegar ríos, guiar aventureros… y empezar a contarlo todo en las revistas.

Estos días me he dado cuenta, con nostalgia, que al ser previos a la era digital, casi todos mis recuerdos de la época estaban dispersos en papeles por carpetas en casa. Papeles ya con treinta años de historia, amarillos casi. De ahí que haya apostado por trasladar a este diario digital que arranqué en 2005 aquellas primeras aventuras, dedicando a cada año un pequeño resumen, de 1990 a 1999. 

Si te interesa la idea de este aprendiz de todo y maestro de nada, apúntate conmigo que trataré de plasmar lo mejor y lo peor de aquellas diez cosechas que, con sus éxitos y fracasos, me fueron formando poco a poco como el montañero que soy hoy. 

En estos casi 40 años transcurridos, dos cosas no han cambiado: 

  • Sigo teniendo la ilusión de aquel primer día, descubriendo Ordesa con mis padres: La mejor montaña es para mí, siempre, la que voy a escalar mañana. 
  • Sigo aprendiendo: La montaña cambia cada día y nada en ella me es ajeno. Lo más importante para mí es salir al monte, la actividad o el ritmo son algo secundario. 

Hoy, como en 1990 disfruto andando, corriendo, esquiando, escalando a mano o con crampones y piolet, Disfruto cañoneando o dando pedales, en gravel como en montaña. Y si toca pasear para admirar animales, plantas o los pueblos de montaña, por supuesto que también me gusta.  


 
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15 dic 2025

PARED DE SANTILLANA, POR VÍA SUR CLÁSICA (120m V+/Ae) Aventura La Pedriza.

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 PARED DE SANTILLANA, POR SUR CLÁSICA (120m/V+)

 Historia y magia en La Pedriza


 

Tras vivir el espolón clásico de Peña Sirio hace un par de semanas, abordar esta gran vía histórica de La Pedriza nos pareció el paso más natural, tanto a María y para mí. La Pared de Santillana luce un carácter aún más montaraz, con más de dos horas para llegar a pie de vía. Allí espera una hermosa ascensión combinando canalones, placa y muros de setas con gran ambiente...y muy escasos anclajes artificiales instalados, En fin, una de esas vías que hacen de La Pedriza un rincón de magia e historia.  

Salimos dejando atrás la carretera de entrada a La Pedriza desde el parking de La Rana, apenas pasado el más habitual de Cantocochino. Abordamos una de esas jornadas que resumen por qué este macizo granítico sigue siendo escuela y templo a partes iguales. La aproximación más cómoda quizá sea por la autopista de La Pedriza, sendero amplio y evidente que permite ganar metros con ritmo constante pasando el puente del desvío al Refugio Giner y el Tolmo antes de llegar al collado de la Dehesilla primero. Giramos a izquierda para seguir subiendo al collado Ventana después, punto clave donde el paisaje se abre y la montaña muestra ya su espinazo de granito limpio, rugoso, lleno de historia.

 


 Desde aquí se continúa siguiendo la integral de La Pedriza, avanzando por terreno evidente hasta colocarse bajo la Pared de Santillana, donde la vía Sur Clásica arranca sin estridencias, fiel a ese estilo pedricero que no necesita chapas brillantes para imponer respeto. De hecho, apenas tendremos anclajes fijos en toda la vía, más allá del parabolt que acompaña al mítico clavo histórico que marca el paso clave de la vía para muchos.

SUR CLÁSICA (120m/V+)

La vía es una elegante lección de escalada clásica en granito, directa, lógica y agradecida para quien sepa leer la roca. Son tres largos que suman aproximadamente 120 metros, con una dificultad máxima de V+/Ae. Como buena pedricera, es siempre más técnica que atlética, donde la adherencia, la colocación de pies y la gestión del equilibrio mandan sobre la fuerza. El primer largo sirve de toma de contacto, permitiendo entrar por la derecha de dos canalones con friends que se colocan bien si se sabe dónde mirar. 


 

Nosotrs montamos reunión en el parabolt bajo el clavo, apostando por un friend empotrado que encontramos allá abajo como segundo anclaje. De esta forma la salida del segundo largo concentra el paso más exigente de la vía, un tramo fino donde el V+ (6a para muchos) se deja sentir en los pies más que en las manos, obligando a confiar en el granito y en la propia cabeza. Pasado el punto clave entramos en un apoteósico muro de setas, donde cada paso es a la vez seguro y disfrutón. 

Segunda reunión en un cambio de pendiente alejado, apostando por un parabolt y las setas vecinas a la par. Vistas fantásticas, que se alargan ya hasta las cuatro torres de Madrid Capital. El tercer largo suaviza ligeramente en lo técnico, manteniendo esa misma elegancia levitando entre setas y canalones hasta alcanzar la parte alta de la pared y salir a la cima con esa sensación tan pedricera de haber escalado algo auténtico, sin concesiones pero sin trampas.


 

DESTREPE DESCENSO: Salida hacia Norte y giro.

La cima no marca el final de la atención obligada. El descenso es parte esencial de la ruta y exige su punto de concentración. Ya en zapatillas y porteando todo el material se inicia un destrepe delicado por la canal norte, siguiendo con atención unos hitos que marcan el itinerario correcto desde la salida de la vía. Hay puntos con roca pulida y pasos expuestos que, sin ser difíciles, penalizan cualquier error. Siguiendo los hitos se gira progresivamente para buscar el retorno hacia el punto de entrada. Bajamos destrepando con cuidado hasta enlazar de nuevo con el sendero de la integral que a derechas nos devuelve ya andando hasta el terreno conocido en el mismo punto de entrada inicial.  

Desde ahí, la bajada final se realiza por el mismo camino de la aproximación, regresando al collado Ventana, al collado de la Dehesilla y finalmente al parking de La Rana, cerrando un círculo perfecto de montaña y escalada.


 

Así la vió María.  

 Tras una aproximación solo apta para friki-pedrizeros (7km con 800D+), ayer @mayayooxigeno y yo tachamos de la lista otra de las "clásicas" de la Pedri 🪨

Tras un primer canalón donde hay que saber aguantar el dolor de los empotramientos de pies ☠️, llegamos al único seguro de toda la vía, un parabolt al lado de un viejo tornillo, donde monto la R1. Un pitón del año de la 🌰 protege el "pasito" de la via, y desde allí solo queda una mini trave hasta la zona de las 🍄

La sensación de libertad es brutal: @mayayooxigeno me tiene que ir recordando lazar alguna de las setas para "proteger" los siguientes 60m, muy verticales. La desnudez de la pared me produce esa misma sensación, éxtasis granítico, navegando en vertical... Monto la R2 en un parabolt sobre la segunda repisa, diviso el horizonte, la silueta a derechas del Mataelvicual, las torres de Madrid en la lejanía. Y ya solo quedan los últimos 40 metritos improvisando entre setas y alguna tímida fisura donde colocar un friend.

En total 10h de aventura que incluye: dejarme la cuerda en la cima 🪢 y tener que volver a trepar la cara N tras haber hecho todo el destrepe 🫠, Mayayo dejándose una cinta en la R1, acabar por supuesto con frontal 🌙que llevábamos "solo por si acaso", y descubrir que puedes subsistir solamente comiendo tortitas con Nutella 🍪

PEDRIZA INFINITA ❤️🐐🧗🧗🏻‍♀️🏔🫶 #Pedriza
#climbing #jipipunkis
 

 
 MAPA Y TRACK GPX. 
 
 
Nota: El track gpx se apaga a 3km de meta en el retorno Autopista Pedriza porque se murió el gps, sin más. El conjunto total se va a unos 15k/D+1000m de senderos pedriceros.  
 
 

 CONCLUSIÓN. 

La Sur Clásica de la Pared de Santillana es una vía ideal para quien quiera empaparse del carácter de La Pedriza sin necesidad de grandes dificultades, pero con todo lo que hace grande a este macizo: orientación al sur que permite escalar buena parte del año, granito de primera, itinerario lógico y un ambiente que obliga a moverse con criterio. No es una ruta para coleccionar grados, sino para coleccionar recuerdos, de esos que se quedan grabados en la memoria mucho después de haber guardado la cuerda en el maletero.

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30 nov 2025

PEÑA SIRIO POR EL ESPOLÓN: (190m/V+) Escalada con sabor pionero en La Pedriza.

 

 PEÑA SIRIO POR EL ESPOLÓN: (190m/V+) 

Escalada con sabor pionero en La Pedriza. 

Con sus modestos 1.299m de altitud, Peña Sirio destaca sin embargo como una de las cimas más singulares de la Pedriza porque se alza como un obelisco natural perfectamente recortado contra el cielo, una estructura que combina simplicidad geométrica y fuerza visual. Su silueta domina la parte alta del valle y aparece desde muchos rincones como un hito inconfundible, capaz de atraer la mirada incluso de quienes no conocen sus vías ni su historia montañera. Esa presencia solitaria y bien perfilada la convierte en un faro natural dentro del caos rocoso pedricero.

 

Peña Sirio desde Canto cochino. Foto Mayayo

Ayer pude vivir en ella una ilusión pendiente desde hace muchos años al ascender su icónico espolón junto a María Benito en lo que fue una gran jornada de montaña y aventura. Día frío pero con viento en calma. Salimos rondando los cero grados desde Canto Cochino en la clásica aproximación hacia Peña Sirio Se sale cruzando el río y tomando la traza que a la vera del mismo sube hacia la pradera de la Majadilla, primero por terreno cómodo. Allí tomamos una senda que sale en diagonal del gran bolo situado en el centro y  por una pendiente más seria pero bien marcada con hitos nos conduce al pie de la mole de granito qur hoy nos espera. El camino combina tramos de sendero claro con pasos entre bloques y pequeñas canales, acumulando unos doscientos metros largos de desnivel positivo.

ESCALADA

La escalada por el Espolón Peña Sirio presenta una línea clásica que ronda los ciento noventa metros, distribuida en cinco largos bien definidos. El primero se mueve en torno al IV y arranca por una grieta horizontal donde montamos la reunión desde la que abordamos la fisura inicial, aunque si se opta por la entrada directa —la variante más exigente— la dificultad se mantiene también en el entorno del V pero con una placa de adherencia más vertical y más compromiso por la escasez de seguros.

La variante del segundo largo Acción Directa (6c+/A0)  añade un toque más técnico y psicológico a la jornada. Esta placa más fina y mantenida exige confianza en la adherencia y una lectura precisa, porque los apoyos son mínimos y los primeros metros apenas cuentan con un seguro.

El  tercer largo mantiene el tono en torno al IV+ con una progresión continua sobre buena roca. El cuarto gana verticalidad y exige algo más de atención, moviéndose en el V con alejes que obligan a escalar con precisión. El quinto largo remata la vía con un muro directo cuya versión íntegra asciende al 6a+ si se hace en libre, aunque buena parte de las cordadas recurren al A0 para superar las chapas más tensas o eluden la sección más dura por la variante clásica de IV situada a la izquierda, tal como hicimos nosotros. 

Desde lo alto, las vistas hacia el Yelmo, el Cancho de los Muertos o la cuerda de las Milaneras muestran un paisaje descomunal, como un mar sólido que cambia con la luz a cada minuto del día. Esa combinación de formas redondeadas y bloques ciclópeos crea un escenario que transmite serenidad y alegría, más aun tras la tensión de la escalada.


 

Así la describió María en sus redes, y no puede estar más de acuerdo con ella….:

 “Peña Sirio (la Pedriza): Maldita Vecindad 6c+ (V+/Ae), 190m. Tras el Yelmo, el Pajaro, el Hueso... no podria considerarme una Pedrizera completa sin haber escalado Peña Sirio. Si te dan miedo los alejes y placas infinitas sin un solo seguro, la Pedriza no es tu sitio para escalar. Menos mal que el Tino Nuñez equipó una dura y elegante placa 6c+ para no tener que hacer una expuesta travesia de V en el segundo largo... Gracias también a @guias_pedrizamania por sus indicaciones y reseña detallada en su web. Aproximacion punki, largos de 40m completamente desequipados, algun sustillo en el primer intento de rapel, bajones, subidones, capuchinos dobles por Mazanares el Real....”

Un dia para recordar 

 

TIEMPOS

Para una cordada media, lo habitual es invertir cosa de una hora y cuarto en llegar a la base del espolón oeste, a ritmo tranquilo. El retorno desde la cima, sale bajando hacia la cara Norte desde un rapel volado 15m bien montado (Ojo! Hay otro rapel directo a la canal por la que subimos...pero ese son 60m, mucha atención a la cuerda si da o no)  Si bajamos por el rapel Norte retomamos dando la vuelta a la peña por un tramo de destrepes, bloques y senderos de regreso al valle buscando siempre la misma canal por la que subimos, lo que suele exigir más de hora y media según la soltura en terreno pedricero, así como montar un par de rapeles de fortuna en arboles. 

El remate, en los bares de Manzanares, pues la aventura merece tomarse su tiempo para comentar y revivir ese espléndido ambiente “pionero” de sendas recónditas, placas expuestas y demás en caliente. 

 PEÑA SIRIO POR EL ESPOLÓN: Mapa y track gpx. 

Peña sirio por el espolón: Descarga track gpx Mayayo aquí. 


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